Jesús propone un estilo de vida
que lleva a los cristianos a ser: fermento,
sal y luz del mundo
(Mt 5, 13-16)
que lleva a los cristianos a ser: fermento,
sal y luz del mundo
(Mt 5, 13-16)
por Gualberto Ticona
La Iglesia, signo e instrumento de la unidad de todo el género humano, sintiéndose íntimamente implicada en la evolución de la civilización de la cual la movilidad humana es un componente relevante, se interroga sobre las exigencias de su presencia en este mundo nuevo en el cual se refleja, en cierto sentido, su rostro de peregrina en la tierra (Iglesia y Movilidad humana, nº 8).
La Iglesia no puede estacionarse, Ella necesita tener por delante, continuamente, un horizonte que guíe sus pasos y haga caminar. La Iglesia con los Migrantes tiene que ser solidaria, condición de provisoriedad y de búsqueda de “cielos nuevos y tierra nueva”.
La Iglesia es llamada a ejercer la misión de:
- Ser una Iglesia sin fronteras
- Iglesia familiar
- Establecer estructuras nacionales y diocesanas apropiadas, que faciliten el encuentro del migrante con la Iglesia de acogida
- Asumir proféticamente esta pastoral específica.
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